31 julio 2009

Synesthesia

Synesthesia from Terri Timely on Vimeo.



sinestesia.
(De sin- y el gr. αἴσθησις, sensación).
1. f. Biol. Sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él.
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente.
3. f. Ret. Tropo que consiste en unir dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales. Soledad sonora. Verde chillón.

[RAE]

27 julio 2009

Autopista

Estos días estoy intercalando las novelas con otras lecturas más rápidas o discontinuas. Así es como he llegado hasta Perich. En realidad, llegué hace unos meses, cuando descubrí su Autopista al esta preparando una guía de lectura de tiras de prensa para la biblioteca. Perich no entró en la guía (su campo es el humorismo gráfico, pero no en forma de tiras), pero sí en mi casa, aunque solo sea temporalmente (hasta que devuelva los libros al almacén de la biblioteca). La entrada de la Wikipedia afirma que Autopista fue el libro más vendido de 1971, el año que se publicó, y debo decir que el nivel de los best sellers en España ha bajado considerablemente desde entonces...

Les dejo con algunos fragmentos de Autopista.

Sobre algunos autores y libros:
  • Si Cervantes hubiera perdido la cabeza en Lepanto en lugar de perder el brazo, en la actualidad no se le conocería como "el manco de Lepanto", sino como "... y 300 pérdidas del lado cristiano".
  • Si Zola viviese actualmente, su "Yo, acuso..." no le dejaría tiempo a escribir nada más.
  • A pesar de sus gritos de : "¡Luz, más luz!", a Goethe no le pusieron corriente de 220.
  • Una de las pruebas más concluyentes del genio de nuestro gran escritor Terenci Moix, es que en el título de la excelente novela: "El día que murió Marilyn" no figura ni una sola vez la letra "f".
  • Parece ser que de momento al célebre libro "Camino" no se le va a cambiar el título y llamarle "Autopista".
Sobre algunos clásicos infantiles:
  • ¿Conocen el cuento de "Alí Babá y las cuarenta inmobiliarias"?
  • Los padres decentes en lugar de contarles a sus hijos el cuento "Blancanieves y los siete enanitos", les cuentan "Blancanieves y las siete enanitas".
  • La mayoría de las infecciones intestinales de los lobos provienen de haber comido Caperucitas Verdes.
  • Un año más tarde de que Blancanieves fuera hallada por los siete enanitos, ya se la conocía por Blancanievs y los ocho enanitos.
  • Érase una vez un patito feo que leyó el cuento de Andersen, y quedó muy contento al pensar que el día de mañana llegaría a ser un cisne. El muy imbécil no sabía que era un pato.
  • El haber leído de pequeños "Pulgarcito" - historia de unos padres que abandonan a su hijo en el bosque porque no tienen comida para todos - debería ser un atenuante en caso de parricidio.
Sobre otros temas literarios:
  • La mayoría de las novelas policíacas intentan demostrarnos que "el crimen no paga". Será por ello que la mayoría de las personas acusan a las novelas policíacas de literatura de evasión.
  • Es posible que alguna de las cosas que escribo las hayan leído en otra parte. No pretendo ser el único hombre inteligente del mundo.
  • Es bueno que un escritor tenga influencias de otros. En especial si estos otros son miembros del jurado de un premio literario.
  • Más vale ser el autor de un libro que cuenta las hazañas de un héroe muerto en la guerra, que su protagonista.
  • Hay escritores buenos y escritores malos. Los escritores buenos van al cielo.
Aquí pueden leer una buena colección de frases de Perich, si se han quedado con ganas de más. Y si se acercan a su biblioteca más cercana, quizá se lleven alguna sorpresa...

24 julio 2009

Julia Breckenreid

Ilustración de Julia Breckenreid para The Washington Post.
Vía Illoz (¡un verdadero tesoro!)

22 julio 2009

El valor de las palabras

Que la mitad de los españoles no lee no es una novedad. Cada año nos lo cuentan. Como siempre tenemos un país de dos orillas. Y es una cosa que no entiendo. Es verdad que leer implica un esfuerzo antes de llegar a recibir el placer que otorga, pero es tan grande... Las palabras son un arma que la gente desprecia sin llegar a saber, creo yo, que vivimos dominados por ellas y por como la gente las utilitza.

(Una amiga, que me recordaba hace poco
lo que escribió cuando visitó Librosfera por primera vez).

Las palabras son cajas que sirven para ordenar los pensamientos con el fin de presentarlos mejor a los otros y dejarlos claros. Por ejemplo, los días que tienes ganas de darte de puñetazos contra todo lo que se mueve, puedes limitarte a poner mala cara. Pero así es posible que los demás piensen que estás enfermo o triste. mientras que si dices, de manera verbal: "¡Hoy, no me jodas, que no es mi día!", evitas las confusiones.
Otro ejemplo: una chica te absorbe el seso, te pasas todo el santo día que Dios te ha dado en gracia pensando en ella. Creo que en una situación como ésa tienes el cerebro en el pito; en cambio, decirle estoy loco por ti y bla, bla, bla, puede ayudarte un poco a resolver el asunto.
De todos modos, el envoltorio no debería ser lo verdaderamente importante, sino lo que lleva dentro.
Hay paquetes preciosos que contienen pobres mierdas, y paquetes mal preparados con auténticos tesoros dentro. ¿Os dais cuenta de por qué desconfío de las palabras?
Si pienso en ello, seguramente, para mí era mejor cuando desconocía un montón de palabras. No necesitaba elegir: sólo decía lo que sabía decir. De ese modo no corría el riesgo de equivocarme y, sobre todo, le daba menos vueltas al tarro.
Sin embargo - y creo que eso lo entendí después de conocer a Margueritte -, puede resultar muy útil contar con las palabras necesarias para expresarse.

(Germain, el protagonista y narrador de Tardes con Margueritte, de Marie-Sabine Roger, editado por
Duomo ediciones.)

20 julio 2009

Bewitched

Embrujada por los montones y montones de libros.
Ilustración de Aimee Dolich (su blog - su tienda etsy)

12 julio 2009

Sin perdón

Hace más de dos años que la librería Loring de Barcelona tiene blog, y me entero hoy y de casualidad. ¡Hoy! ¡Justo tres días después del último día 9 del mes! (Parecerá arbitrario, pero no lo es... y si no me creen, visiten el blog!)

Le dan a una ganas de tirarse de los pelos, la verdad...

Los que lo sabían y no me lo dijeron... no tienen ustedes perdón.
Los que no lo sabían... muy mal... ¡¡no ven que una no puede estar en todo!!

08 julio 2009

Lecturas de verano (II)

La primera parte de mis vacaciones ya se ha terminado, pero sigue siendo verano... así que si estoy un poco más ausente de lo habitual, ya saben a qué se debe...

[Vía UPPERCASE magazine: scrapbook.]

01 julio 2009

Nadie y el libro

[Un fragmento de El salvaje, de Antoni García Llorca, premio Gran Angular 2009, editorial SM. Dedicado al Grup de Lectura en Veu Alta. Ellos sabrán por qué...]

Y fue a tumbarse al sol con un libro que sacó de su zurrón.
- ¡Un libro! - interrumpe el doctor-. ¿Y tú sabes qué libro era?
- Algo recuerdo -contesto-, porque Nadie empezó a leerlo para mí, cada día un poquito...
Cada día Nadie leía para mí, y yo me tumbaba a su lado, y a veces se tumbaban con nosotros los lobos. Los pobres ya no estaban para muchos trotes. Cada vez más, la educación de los lobatos los agotaba, y en sus ratos de paz andaban rendidos, jadeando como dos perros apaleados. También se dejaban caer las águilas. Con la edad, se les habían ablandado el pico y las garras. Yo les troceaba los conejos y las perdices con el cuchillo y las despachaba rapidito. Tenía prisa por dejarme arrullar por la voz de Nadie. Su voz de paloma era lo que más me importaba, me la bebía como si fuera agua, por eso no siempre atendía a lo que decía el libro.
- Pues haz un esfuerzo por recordar, Bernabé.
- A ver si puedo...
Recuerdo que era la historia de un héroe antiguo, un héroe de verdad, no como el celador Baltasar. Andaba perdido en el mar con sus compañeros y las pasaban canutas. Se las tenían con toda clase de monstruos e iban muriendo todos menos él, que era más listo que el zorro de mi valle.
- ¡Madre mía, lo sabía! - el doctor me interrumpe otra vez, se lleva las manos a la cabeza-. ¡Sabía que este libro se escondía en algún momento de tu pasado!
- ¿Lo conoce?
- Claro que lo conozco. Es un libro muy famoso. Contesta, ¿te gustó? Estoy convencido de que te impresionó, que dejó una huella profunda en tu cerebro...
Reconozco que el libro me gustó. En los momentos en que no estaba embobado con la voz de Nadie, me tenía en vilo. Aunque el héroe no me era simpático porque siempre andaba engatusando a los demás para salirse con la suya. Pero a Nadie le gustaba muchísimo. Según ella, el héroe era un luchador capaz de cualquier cosa, incluso de hacer teatro, con tal de alcanzar su objetivo, que era reunirse con sus seres queridos.
- Yo te diré cómo se llamaba vuestro héroe - dice el doctor. Se llamaba Odiseo. Y el libro se llama la Odisea.
¡Hay que ver qué memoria tiene el doctor! Odiseo y la Odisea, ¡ahora lo recuerdo! Y también recuerdo...
Recuerdo como si fuera ayer la tarde en que Nadie me leyó la aventura de Odiseo con las sirenas. Hacía calor. Nos habíamos bañado en el río y estábamos sentados en la orilla, con el libro abierto, muy juntos los dos, y desnudos...

[Lo que sigue, que ya es otro capítulo, es uno de los encuentros eróticos más bellos que he leído en los últimos meses, junto con - tomen nota - L'estiu dels papafigues, de Eglal Errera, del que no tengo constancia que haya aparecido en castellano, pero sí en catalán. Ambos libros, El salvaje y L'estiu dels papafigues, se han publicado en colecciones infantiles/juveniles. Ambos pasarán desapercibidos para muchos de los que ya casi ni nos acordamos de la adolescencia. Ambos han dejado una huella profunda en mí. Ambos merecen un rinconcito en Librosfera...]