27 septiembre 2007

289. Què importen els lectors, el públic, la humanitat, aquests títols que utilitzem per amagar l’espant que ens produeixen els anònims habitants del buit. Ells no importen. Importes tu, l’únic destinatari d’aquest moment irrepetible. (Tu)

289. Qué importan los lectores, el público, la humanidad, estos títulos que utilizamos para esconder el espanto que nos producen los anónimos habitantes del vacío. Ellos no importan. Importas tú, el único destinatario de este momento irrepetible. (Tú)


Rafael Argullol, El caçador d’instants – Quadern de travessia 1990-1995. (Edición en catalán de Destino. Traducción casera. El pasado fin de semana descubrí que existe edición en castellano, de Acantilado.)

360 píldoras numeradas de filosofía para reflexionar sobre la felicidad, el amor, la traición, la cobardía, la indecisión, el amor, la muerte... Y mientras escribo esto, me doy cuenta de lo insatisfactorio de esta descripción, así que mejor lo dejo y les digo que salgan a buscarlo.


Ténganlo en la mesita de noche y váyanse a dormir con una pequeña dosis.

Va de memes (II)


Frida ha sido la otra traidora que me ha pasado un meme estos días. Pero este puede adaptarse a una temática librosférica. Consiste en confesar cinco secretos inconfesables, que es la frase con más redundancias y oxímorons que he visto en mi vida, pero bueno... Figuras literarias aparte, puedo confesarles cinco hechos sobre mi vida como lectora que... no es que sean secretos inconfesables, pero he de reconocer que no los voy aireando los cuatro vientos.

Quizá me arrepienta de lo que estoy a punto de hacer… seguramente muchos de ustedes me verán con otros ojos después de hoy… pero bueno. Confío en su capacidad de perdón. Allá voy.

1.- Tengo una copia en casa de El Alquimista, de Coelho, y le tengo mucho cariño.
2.- Todavía no he leído ni una sola de las grandes novelas rusas.
3.- Compro asombrosamente pocos libros.
4.- Soy cliente habitual de la FNAC.
5.- Me leí La Colmena unas cinco veces para hacer un trabajo en la facultad, y acabó gustándome.

Aunque en mi defensa, debo decir que:

1.- Es la edición ilustrada por Moebius.
2.- Pienso hacerlo, algún día.
3.- Uso más que mucho las bibliotecas públicas.
4.- Cada vez compro más libros en otros sitios.
5.- No, para lo de La Colmena no tengo excusa.


Y ahora, si me permiten, voy corriendo a preparar otro post para que este pase lo más desapercibido posible...
[Ilustración de Moebius para El Alquimista, de Paulo Coelho. No bromeaba...]

26 septiembre 2007

¿Yogur o melocotón en almíbar?

[Por aquí les dejo este artículo a texto completo de Carme Riera, aparecido en El País, que solo puede consultarse online en la versión para suscriptores. Léanlo y entenderán lo del yogurt...]

Con la fecha de caducidad incorporada
Carme Riera, 19/09/2007

El pasado mes de agosto tuve la fortuna de impartir, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, un curso sobre la propia experiencia literaria ante un numeroso grupo de alumnos, casi todos escritores en cierne, deseosos de conocer los trucos que una veterana como yo podía ofrecerles, abriéndoles mi taller. Con sumo gusto me referí a los utensilios que suelo utilizar, les hablé de los ingredientes imprescindibles en cualquier relato, de las dificultades de su elaboración, de la búsqueda del tono preciso, algo así como las diferentes fases de cocción de una paella, puesto que la literatura no se diferencia demasiado de la cocina. Al igual que ésta, requiere cuidado y habilidad, además de mucho amor, como aquellos sopicaldos del anuncio, horas de práctica y, a ser posible, haber frecuentado los fogones de los mejores, sean los de Paul Baucuse, o los de Paul Celan, para aprender, siguiendo o rechazando a los maestros.

También les dije que debían ser honestos y no dar gato por liebre, algo que, según la tradición, ocurría en los mesones y ventas españoles de hace un par de siglos, lo mismo que hoy en demasiados libros. Sin embargo, fui incapaz de pronosticarles el triunfo aunque crearan una obra maestra, ya que, en ese caso, lo más probable es que no encontraran editor. Tampoco lo encontraría hoy Marcel Proust si quisiera publicar En busca del tiempo perdido, según afirmación nada menos que de Antoine Gallimard, presidente de la prestigiosa editorial que lleva su apellido.
Con un panorama editorial, en general, tan poco atractivo y mercantilista, tratar de publicar una primera novela que no se avenga a la moda de los best sellers, por muy buena que sea, no parece fácil e incluso, cuando se da la circunstancia, el encuentro entre ésta y su posible público resulta cada vez más arduo y azaroso. El tiempo para coincidir escasea. Los libros nacen con la fecha de caducidad incorporada, aunque el dato no conste debajo de los preservativos que suelen cubrirlos, ni junto al código de barras. Una fecha de caducidad que va de los quince a los veinte días, los de su permanencia en librerías. Una duración algo mayor que la de las salchichas o el pollo envasado sin congelar que ofrecen los supermercados, parecida a la del pan de molde e infinitamente menor que la de cualquier yogur. Después de ese breve periodo, los ejemplares no vendidos se devuelven a las editoriales, de cuyos almacenes saldrán de nuevo para ser saldados o, peor, para ir a parar a un departamento mortuorio, aunque quizá sería mejor llamarle matadero, donde suelen ser guillotinados y, eso sí, posteriormente reciclados -es un consuelo- para que la cadena no se interrumpa y ese papel sirva de nuevo para dar cobijo a otras palabras.

Todo eso ocurre, dicen, por imperativos del mercado, porque es imprescindible seguir produciendo para que las novedades editoriales se sucedan imparables, aunque apenas nadie se entere y, en consecuencia, tampoco puedan ser leídas. En proporción al volumen de publicaciones, son pocos los títulos que van acompañados de campañas publicitarias, otra necesidad actual para darlos a conocer, y escasos los que merecen la atención de los críticos de los suplementos culturales de los periódicos, también agobiados por la falta de espacio y los problemas de tiempo para poder echar siquiera una ojeada a tanta novedad.

De manera que estoy segura de que, por pura ignorancia, por desconocimiento, dejamos perder libros importantes. En cambio, compramos o por lo menos estamos perfectamente enterados de la existencia de otros deleznables o simplemente prescindibles. Algunos hasta firmados, que no escritos, por tal o cual famoso, una garantía para que ese producto bata récords de permanencia en las librerías y compita en la fecha de caducidad con las latas de sardinas en escabeche o con los melocotones en almíbar.

Poco antes de morir, a finales de los ochenta, Carlos Barral se refería a que los editores, en vez de andar con un libro en la mano, como ocurría cuando él empezó, llevaban consigo a todas partes una calculadora. El cambio no deja de ser sintomático de la evolución de una industria que, con excepciones, muy a menudo olvida que trafica con bienes culturales, con materiales sensibles no sólo con mercancías de las que obtener un beneficio rápido.

Si la industria del automóvil es responsable de la seguridad de los coches, a los que dota cada vez de mejores mecanismos para proteger la vida de los usuarios, la actual industria editorial, siempre con excepciones, naturalmente, parece no haberse dado cuenta de que es también, en gran medida, responsable de la formación del gusto de la gente. Recordaba Harold Bloom no hace mucho que entre leer Harry Potter o leer Alicia en el país de las maravillas hay un abismo insondable que va, según sus palabras, de la basura a la inteligencia. ¿Exageraciones de un cascarrabias? Tal vez, aunque, dada la situación del mercado editorial, muy dignas de ser, por lo menos, objeto de debate. En mi curso de la Universidad Menéndez y Pelayo, por lo menos, lo fueron.

Carme Riera es catedrática de Literatura Española y escritora.
[La imagen es de Lotus Head.]

25 septiembre 2007

Un libro es un jardín


Ilustración que cierra el álbum “Dos bobas mariposas”, de Javier Sáez Castán (autor tanto del texto como de las ilustraciones), editado por RBA Libros. Si quieren leer el mensaje, hagan click sobre la imagen.

21 septiembre 2007

Estaba oscuro y sospechosamente tranquilo

"Era el mes de septiembre cuando un hombre dejó que su barco fuese arrastrado por las olas hasta un banco de arena, donde lo amarró. O quizá fuese ya octubre, y el lugar, una lengua de tierra que se adentraba profundamente en el mar. El caso es que estaba completamente oscuro y reinaba una calma absoluta. Sólo a la hierba de las dunas parecía no importarle aquello y se doblaba como cuando hay tormenta. El hombre reunió unas cuantas cosas, bajó del barco y fue caminando por el banco de arena, a través de la alta hierba, hasta llegar a una casa abandonada en la que entró. Tras las dunas había una pequeña ciudad y, aunque sus habitantes no eran muy comunicativos, no tardaron en enterarse de que la casa frente a las dunas estaba habitada. La gente no sabía de dónde venía aquel hombre ni a qué se dedicaba, ni tampoco qué había ido a buscar allí. Y eso les fastidiaba. Pero, en vez de ir a preguntárselo, decidieron observarlo. De lo que sí estaban seguros era de que aquel hombre resultaba un tanto sospechoso."

Este es el principio de Estaba oscuro y sospechosamente tranquilo, libro de Einar Turkowski (suyas son también las ilustraciones, como la que acompaña esta entrada), traducido por Marisa Delgado, y publicado por Libros del Zorro Rojo. Pueden leer mi reseña de este libro aquí.

Si quieren saber cómo continúa, y sobre todo como termina (créanme: QUIEREN saber cómo termina...), tienen dos opciones:

a) Leerlo.
b) Venir el próximo viernes 28 de septiembre al tercer encuentro Bitácoras y Libros de Barcelona.
Ustedes mismos...
Feliz fin de semana.

20 septiembre 2007

Va de memes (I)

Uno que pasaba me pasó un meme hace ya bastante tiempo. Una pensaba que estas cosas debían caducar, y que al haber pasado semanas sin contestar podría escaquearme, pero el pedazo de sabiduría popular de uno que pasaba en respuesta a mi comentario me obliga: “más vale tarde que nunca”. En fin... no creo que las respuestas sean de gran interés para la comunidad, pero allá van.

¿Cuánto tiempo llevas como blogger?
El próximo enero hará dos años, con alguna pausa vacacional pero poco más.

¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs?
Pues no recuerdo exactamente... Supongo que sería por la prensa, por la televisión... Me gustaría acordarme de la primera vez que oí hablar de estos bichos, o del primero que visité, pero lo he olvidado completamente...

Nombra cinco blogs que sigas dirariamente o con mucha frecuencia.
Al principio había muchos blogs que leía cada día. Ahora no hay ninguno que mire cada día, pero sí hay muchos que visito siempre que tengo dos o tres entradas sin leer. Todos los de la columna de la derecha, por ejemplo.

¿Eres lectora anónima de algún blog?
Sí, claro, de muchos. Hay muchos que sigo pero en los que no he dejado nunca un comentario. Creo que en
Papel en blanco, por ejemplo, no he comentado nunca. En algunos he comentado muy poco, como en La Cárcel de Papel, donde apenas debe haber uno o dos comentarios míos.

Algunos autores que te despierten especial simpatía.
Entiendo que se refiere a autores de blogs... Que no conozca en persona, pues Álvaro de
La Cárcel de Papel, Ferran de Un que passava, las chicas (o senyores...) de Llegeixes o què?!, El senyor Boix, Pablo de Tökland, Enrique Gallud Jardiel de Humoradas, Alicia Liddell de Atravieso el Espejo... Si hiciera una lista exhaustiva estaríamos aquí hasta Navidad...

[He de decir que esta pregunta hubiera sido muuuucho más comprometida si hubiera sido la contraria, es decir, bloggers que te despierten una especial antipatía. Mi mitad perversa está tentada de iniciar un meme con esa temática y poner a la gente en apuros.]

¿Con qué cinco bloggers te irías de juerga?
Pues con los de arriba mismamente. Qué mejor que ir de juerga con la gente que te despierta especial simpatía, digo yo...

¿Con qué tres bloggers pasarías una noche de locura sexual?
Uno que pasaba, pasó palabra.
Yo no paso por ningún sitio, ni siquiera por una noche de locura sexual con ningún blogger.

¿Te has enamorado alguna vez de algún blogger?
¿Sirve decir que de mí misma? Ahora que ya no me quedan abuelas, una tiene que cuidarse...

¿Estás satisfecha con tu blog?
Mucho. ¿No has visto lo bonito que es? [Siguiendo con la tónica de la anterior respuesta.]

Escoge entre 3 y 5 bloggers para que respondan estas preguntas en sus blogs.
Este paso siempre me lo salto, y hoy no va a ser una excepción. Pueden ustedes respirar tranquilos...


Y como pueden deducir por el título, no es el único meme que me ha caído estos días, pero el siguiente lo dejo para la semana que viene, no se me vayan a cansar...

19 septiembre 2007

Aire de ventana escandinava



Cuando leo, me gusta fijarme en las descripciones de los personajes. Como el autor nos los presenta, como consigue que los amemos o los odiemos con unas cuantas palabras. Fue la descripción de Ignatius J. Reilly la que me hizo imposible pasar más allá de la primera página de La conjura de los necios. Hay otras, en cambio, que me cautivan sin remedio.

En una novela, el autor tiene muchas oportunidades para describir a sus personajes. En un cuento, en cambio, se ve forzado a reducir la descripción a su más mínima esencia. Lo imprescindible. Deshacerse de todo lo que sobra para quedarse con aquello que hará que el lector entienda cómo es ese personaje.

He aquí la más breve, pero perfecta, descripción de un personaje que me encuentro en meses.
"Al llindar, una dona pél panotxa, ulls verds i aire de finestra escandinava."

"En el umbral, una mujer de pelo panocha, ojos verdes, y aire de ventana escandinava."


Su autor, Ramon Erra. La traducción y la imagen, caseras.
El cuento, “La mar era color anyil”.
El libro, La flor blanca de l’estramoni.
Un libro irregular. Pero con perlas de genialidad, como este cuento, que me ha robado el corazón.

18 septiembre 2007

Buena gente

"Buena gente por definición, el librero se enternece cuando alguien, temeroso de estar comprando un bodrio, finge hacerlo contra su voluntad: para cumplir un encargo engorroso o hacer un regalo. El librero asiente y aconseja otro libro, porque si el que ha elegido el cliente es del gusto de su anciana tía, el que él le propone aún le gustará más."

Es el último párrafo del muy recomendable artículo "
Libreros", de Eduardo Mendoza, publicado ayer 17 de septiembre en El País. Quien no haya sentido lo que Mendoza describe en el artículo, que tire la primera piedra.

[La imagen es de Michel Collot.]

17 septiembre 2007

En Peñaranda de Bracamonte...

Homenaje en el CITA a los tipógrafos y su trabajo.

Algunas palabras del Fundador.

Esta no necesita comentarios...

Un poema del powerpoint de Antonio Fumero.

Como saben (o no), durante la semana pasada estuve de excursión por tierras salmantinas, para participar en las jornadas Biblioteca Municipal y Desarrollo Tecnológico organizadas por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Sobre todo hemos hablado sobre web social (la famosa web 2.0) y la aplicación de este nuevo concepto (con su filosofía y tecnología) a las bibliotecas públicas. Por si les interesa y quieren saber más...
- Catuxa Seoane, una de las profesoras del curso, ha hecho una cobertura extensa del contenido del curso (entradas del 13 de septiemb
- Antonio Fumero, uno de los ponentes, tiene fotos y material sobre las intervenciones.
- Pueden consultar la bibliografía del curso en del.icio.us.
Y seguro que por esos mundos de ahí afuera hay más material que ahora no tengo tiempo de pararme a buscar, pero que iré añadiendo a esta entrada a medida que encuentre.

Ruego que disculpen mi ausencia durante estos días... y les agradezco a todos su participación en la entrada anterior. Muchos de ustedes tienen respuesta mía en el (por ahora) último comentario del post.

10 septiembre 2007

Su turno, damas y caballeros


Cierto: no paso más de una semana en el mismo sitio. Durante casi todo lo que queda de semana estaré aquí, empapándome de Web 2.0, aprendiendo tanto como sea posible. Pero... yo he hablado mucho de mis vacaciones, y ustedes lo han hecho bien poco. ¿Qué les parece si pasan por los comentarios y dejan una frase de esa lectura de verano que tanto les ha gustado, me recomiendan que lea tal libro, o todo lo contrario, que no pierda el tiempo como ustedes en tal otro? También se aceptan enlaces a las entradas de sus respectivos blogs en los que hayan ya atendido a esta petición o se animen a hacerlo. Prometo visitarlos todos y cada uno, porque volveré, por supuesto...

[La imagen es de
Createsima.]

Tiránicos lectores

Aquí, en efecto, estaba su ruina y su condenación: en los críticos, en los editores, en el público lector, en su mujer. Eran gente que necesitaba libros; y para conseguir su propósito eran capaces de convertir a un ser humano en letra impresa. Se había dejado seducir por la gente menos seductora del mundo: le habían obligado a vender su alma a un precio que era en sí mismo un abuso. “Enemistaré”, pensó “al autor con los lectores, y a tu semilla con la de ellos; tú les magullarás los talones, pero ellos te magullarán la cabeza”. No era extraño que Dios hubiese dejado de amarle, ya que, por propia voluntad, había cambiado las cosas del Señor – la luna, el mar, la amistad, las luchas – por las palabras que las describían.

[En “El joven del clavel”.]

Si no hay obra de arte que contemplar, o que escuchar, no hay público; eso está claro, supongo, incluso para ti, ¿no? En cuanto a la obra de arte, ¿existe un cuadro que no contempla nadie, o un libro que no es leído jamás? No, Eneas, tiene que se contemplado, tiene que ser leído. Y repito: por el mismo acto de ser contemplado, o de ser leído, surge a la existencia ese ser formidable que es el espectador, el cual, suficientemente multiplicado (y necesitamos que se multiplique, como miserables criaturas que somos), se convertirá en público. Por tanto, como ves, estamos a merced de él.

[En “Un cuento consolador”.]

[Ambos en Cuentos de invierno, de Isak Dinesen.]

07 septiembre 2007

Dinamarca (y IV)

Me fui con la idea de comprar un libro. Un libro infantil y de un autor danés, para más señas. Visité una de las librerías infantiles que me recomendaron, y estuve (h)ojeando, pero no encontré nada que me robara el corazón. Pasaron los días y una tarde, en una librería de segunda mano, vi un cajón lleno de libros infantiles por 30 coronas. Y allí encontré el que me traje a casa conmigo. No era de un autor danés, así que solo cumplía el 50% de las condiciones, pero no siempre puede uno conseguir todo lo que quiere, ¿verdad?

La ilustración de arriba es de mi única compra librosférica de este verano, y les propongo un juego: la primera persona que adivine a qué libro pertenece, tendrá premio. ¿Alguna idea?

Les dejo el fin de semana para pensar...

06 septiembre 2007

Dinamarca (III)

La vuelta a casa debía ser suave, nada de cambios drásticos, así que a pesar de estar pisando suelo español, seguí imbuida de literatura danesa. No solo tenía por terminar los Cuentos de invierno de Isak Dinesen (aunque son menos gélidos de lo que esperaba), sino que enhac - a quien algunos habrán visto aparecer fugazmente en alguna entrada, e incluso en algún comentario - deleitó mis oídos (y casi mis papilas gustativas) con poemas daneses tan sugerentes como el que sigue:

Sardina, de Halfdan Rasmussen

Soñé con salir una vez. Yacía abajo en el fondo
aplastada por cinco hermanas descabezadas
que cada día me aseguraban que para un pececillo
una lata era más segura que el Atlántico.

Pensé en muchas cosas raras. Les contaba
cuentos y fábulas a las otras.
Cantaba al mar y al gran banco
de peces de la vía láctea bajo el cielo.

Traté de despertarlas. Pero todas
dormían profundamente en espeso aceite
y estaban muy contentas con su situación
y con el orden total y mundial de la hojalata.

Soñé que San Sebastián iba a venir
saliendo de la bruma matinal del Atlántico
para liberar a todas las sardinitas del mundo
con su gran abrelatas dorado.

Anhelaba las aguas profundas. Me presionaron
hasta convertirme en una modosa sardina conformista
cuya espina dorsal fue pareciéndose a la de las otras,
suave y lacia como un aborto de lombriz.

Ya no soñaré jamás con el mar. Serenamente
he aceptado esta iglesia de hojalata
donde puedo descansar tranquila entre hermanas
mientras esperamos los últimos óleos.

Med solen i ryggen, 1963.

[En Poesía Nórdica. Antología preparada por Francisco J. Uriz. Madrid: Ediciones de la Torre, 1999. La imagen es de Stroinski.]

Los daneses tienen un tremendo sentido del humor. Sé que si hay alguno que entiende español y lee esta entrada no se sentirá ofendido, sino que se limitará a esbozar una media sonrisa... :-)

05 septiembre 2007

Dinamarca (II)

Algunas recomendaciones literarias

Durante estas semanas no solo he traído fotos conmigo. Además de algunas galletas danesas (que nada tienen que ver con nuestras latas azules), también han venido conmigo algunas recomendaciones para futuras lecturas.

- Pia, de Dinamarca, me ha recomendado las novelas de Jan Kjaerstad, especialmente The Seducer, The Conqueror y The Discoverer, que forman una trilogía.
- Lena, de Rusia, El Maestro y Margarita de Mijail Bulgakov.
- Daniela, de Alemania, The Demon, de Hubert Selby, y Hermana del Sueño de Robert Schneider.
- Rasmuss, de Dinamarca, las obras del danés Leif Panduro.
- Mieneke, de Holanda, estaba leyendo Indecisión, de Benjamin Kunkel, que tenía buena pinta.
- y Mijovil, de Croacia, me habló de una famosa escritora de obras para niños de su país, Ivana Brlic-Mazuranic, de la que no he oído hablar pero a la que buscaré por alguna parte...

Por si no tenía suficientes en mi lista de "debe"...

04 septiembre 2007

Dinamarca (I)

Galería de impresiones fotográfico-literarias de mi estancia en Dinamarca


El cuadro que adornaba la cabecera de la cama en el bed & breakfast parecía estar escogido a propósito para mí.

Paseando al azar por Copenhague di con "Ex-Libris", librería española y francesa.


Los niños daneses son como los españoles de hace unos años: locos por los "Don Mickey". ¿Se acuerdan?

Otro ejemplo de cómo la globalización hace estragos... Las fieras fútbol-club también triunfa en DK.

El diamante negro, sede de la nueva biblioteca nacional danesa, en todo su esplendor.


Si les hablo de Kronborg, quizá no sepan de qué estoy hablando. Pero ¿y si les hablo de Helsingor o, mucho mejor, de Elsinore?

No solo lo vimos por fuera. También visitamos las catacumbas.

Y para continuar con el ambiente tétrico, aquí descansa (o no) Kierkegaard y su familia.

¿Pensaban que iba a pasarla por alto? Se equivocaban... Andersen sigue siendo la máxima figura literaria del país.

En Odense, su ciudad natal, pueden visitar la casa donde nació, convertida en museo. El centro de documentación posee ediciones de todo el mundo de sus libros. Busqué las catalanas, encontré las vascas, pero me quedé con una foto de las asiáticas ^^.

Y además de las joyas bibliográficas, también pueden admirar la dentadura postiza de H.C. Y no es broma...

Todo lo que no es postizo descansa aquí, en el mismo cementerio que Kierkegaard (son las dos únicas figuras del cementerio cuya lápida está indicada para que los turistas las encuentren fácilmente...)

Y para terminar, una lámpara literaria en Morgensted, uno de los restaurantes de Christiania.

Para la próxima visita me guardo la casa de Karen Blixen/Isak Dinesen, no demasiado lejos de la capital. Quizá para entonces haya terminado de leer sus Cuentos de Invierno... los empecé antes de marcharme y todavía los tengo por terminar (se me está haciendo más largo que un invierno polar...)

03 septiembre 2007

En mi ausencia...

Bienvenidas y bienvenidos todos los que han llegado aquí a través de "Mujer Hoy". Gracias por sus comentarios. Siento que se encontraran con la persiana bajada, pero las vacaciones son las vacaciones... Ahora ya he vuelto (o casi), y espero seguir contando con todos, nuevos y habituales.

Agárrense, que en los próximos días iremos cogiendo velocidad...

[Hagan click sobre la imagen para verla más grande. Apareció en el número 437 del suplemento "Mujer Hoy" del diario ABC. Tan solo agradecerle a Julián el pensar en mí, y saludar a María Amelia, con quien comparto la página 15 de la revista.]