30 junio 2006

Mi mamá me meme

Uno que pasaba pronunció la palabra mágica que encendió la llamita de la curiosidad. Una, que es novata en el tema de los blogs, había leído en algún sitio la palabra meme, pero en su momento me atrajo más el contenido del meme en cuestión que la jerga bloguera para describirlo. Eso, por supuesto, hasta que Ferran (el que pasaba) dijo que esto acabaría siendo un meme.

Dejando aparte si lo será o no (de lo cual habrá que hacer responsables a otras personas)... ¿qué es un meme? Un primer googleado me lleva a un par de definiciones:
- Memes are the basic building blocks of our minds and culture, in the same way that genes are the basic building blocks of biological life. (
Memecentral)
- El neologismo memes fue creado por
Richard Dawkins por su semejanza fonética al termino genes (introducido en 1909 por Wilhelm Johannsen para designar las unidades mínimas de transmisión de herencia biológica) y, por otra parte, para señalar la similitud de su raíz con memoria y mímesis. (Wikipedia)
En resumidas cuentas: yo planteo algo en mi blog que es lo suficientemente atractivo como para que se extienda por otros tantos blogs que hacen entradas similares, personalizadas, a la original.

Investigo un poco más y me topo con páginas, blogs en su mayoría, dedicados exclusivamente a la creación de memes: lanzan a la red preguntas, temas de discusión o reflexión, ideas, posibles listas (entre otras cosas) que los blogueros del mundo pueden apropiarse para tratar en sus respectivos blogs. Ya no hay excusa para no tener un blog. ¿No sabes de qué hablar? En Internet encontrarás páginas que te proponen:
- Un meme cada día de la semana.
- Un meme a la semana.
- Un meme para los lunes, o los martes, o los domingos.
- Un meme al mes...
Si hasta ahora era para gustos, colores, ahora es para gustos, memes.
Solo dos ejemplos (eso sí, en inglés... creo que en esto, como en tantas otras cosas y para bien o para mal, aquí vamos con retraso):
the daily meme y memeslist.

Y el eslabón perdido (lo que da sentido a todo este stream of links) sería la página que propone memes sobre libros. Que no cunda el pánico: existe y se llama booking through thursday: un meme relacionado con los libros y la lectura cada jueves. El de ayer iba sobre relecturas.


A whole world of possibilities out there...

28 junio 2006

Confesiones de una lectora imperfecta

sfer, como lectora imperfecta...

... lee en cualquier lugar o postura.
... no desprecia las lecturas de los demás.
... usa librerías y bibliotecas indistintamente.
... tiene una librería favorita, pero es incapaz de serle fiel.
... lee las críticas y las reseñas, pero hace más caso de su instinto que de éstas.
... lee por un sinfín de motivos diferentes.
... no cree que quien se dedica a leer "viva menos" que el que se dedica a viajar, conocer gente, realizar acciones humanitarias, practicar deporte...
... es capaz de leer con espíritu crítico, pero al mismo tiempo capaz también de dejarse llevar por los sentimientos que le provoca la lectura.
... se interesa por todo lo relacionado con libros y literatura y no descalifacará ningún medio para difundir el libro y la lectura.
... no deja que los géneros encasillen a los libros.
... siempre está leyendo algo: no deja que pase un día sin tener un libro en la mano en un momento u otro.
... tiene escritores favoritos, y a pesar de ser mitómano, es consciente de sus limitaciones.
... prefiere descubrir nuevas experiencias lectoras a releer a los clásicos una y otra vez.
... nunca tiene tanto tiempo como le gustaría para dedicarlo a la lectura.
... no cree que un libro que no le ha gustado merezca más atención que la que le quitó durante su lectura.
... crea su propio cánon, pero no lo impone a los demás.
... se inspira en mil detalles antes de escoger un libro, pero no deja que estos detalles influyan más allá de la elección.
... recuerda con cariño las lecturas de su juventud.
... sabe que no tiene por qué acabar un libro, pero lo hará de todos modos.
... no aspira a ser escritor. Es lector por vocación.
... casi nunca necesita consejo, pero cuando se lo dan, lo tiene en cuenta.
... dedica un tiempo en todos sus viajes a visitar lugares literarios.
... envidia a todos aquellos que pueden leer en versión original.
... es incapaz de no pararse delante de un escaparate en el que haya libros.
... no cree en el copyright y sí en el copyleft.
... no tiene ningún reparo en deshacerse de libros que ya no le dicen nada.


Idea original aquí. ¿Os animáis en vuestros respectivos blogs?

27 junio 2006

Novedades (junio 2006)

Lo bueno de volver al trabajo es que sabía que al llegar me encontraría con un nuevo lote de novedades. Ya sabe a costumbre esto de dejar por aquí las que me parecen más interesantes :-)

- Tras las líneas: sobre la lectura contemporánea, de Daniel Cassany (curiosidad: en la página web explica que en el libro ha escondido tres "falsedades", supuestamente de manera intencionada, para que el lector las encuentre.)
- Antimanual de filosofía: lecciones socráticas y alternativas, de Michel Onfray (web no oficial).
- La matèria de l'esperit: al voltant de la lectura literària, de Jaume Cabré.
- La maldición de Eva, de Margaret Atwood (recopilación de entrevistas).
- Zits descomprimido (volumen 5), de Jerry Scott (cómic).
- Yotsuba (volúmenes 2 y 3), de Kiyohiko Azuma (cómic).

26 junio 2006

Asun Balzola (1942-2006)

Me entero por La Cárcel de Papel que ha fallecido Asun Balzola. Desde aquí, mi pequeño homenaje.

"Por placer, desde luego. Leo por placer. A grandes velocidades. Y leo por curiosidad, por hábito y por lo contrario, por pasión, para romper la rutina, por amor. Soy una bulímica de la lectura."

Asun Balzola en el número 188 de la revista CLIJ (diciembre 2005).

Aquí podéis leer una entrevista con ella y ver algunas de sus ilustraciones.

22 junio 2006

Chance or Fate?

The world is governed by chance. Randomness stalks us every day of our lives, and those lives can be taken from us at any moment - for no reason at all (Oracle Night, Paul Auster, Page 14).

We sometimes know things before they happen, even if we don't know that we know. [...] The future was already inside me, and I was preparing myself for the disasters that were about to come (Oracle Night, Paul Auster, Page 223).

¿En qué creo? ¿Creo en el azar de lo que nos sucede, en la casualidad, o creo que podemos forjar nuestro destino, que el futuro está escrito en nuestras acciones presentes?

Cortanze (autor del Dossier Auster) dice: "El azar no sustituye al destino: es su instrumento."

Llevar dos libros y medio de Auster seguidos, haber visto el pasado sábado ¡¿Y tú qué sabes?!, y hoy darle vueltas al tema con la gente del club de lectura (todos habíamos leído La Noche del Oráculo, quizá haya sido demasiado...

Obrint boca...

Hola, sóc el Màrius Serra

Com recordaràs, el novembre passat vas participar en el Joc de Saló que vaig crear per al I Saló del Llibre que es va celebrar a Montjuïc. Es tractava d’endevinar un missatge secret extret de 33 llibres amb la col·laboració de la teva biblioteca o llibreria de capçalera. El premi va ser un viatge a Alexandria. Les guanyadores van ser la terrassenca Cora Beas Moix i la gent de la Biblioteca Central de Terrassa.

Com que la convocatòria va suscitar la participació entusiasta de molta gent com tu, la direcció del Saló m’ha encarregat un nou joc per a la segona edició que se celebrarà enguany a finals de novembre. També hi haurà un bloc amb preguntes, però el mecanisme serà molt diferent. Només te n’avanço el subtítol: “Quin valor tenen els llibres per a tu?” El premi tornarà a ser un viatge cultural, compartit amb els teus llibreters o bibliotecaris, aquest cop a TesSALÒnica, ja et deus imaginar per què.

En aquesta segona edició del joc la llista de llibres es reduirà a dotze, però hem pensat que la tria la feu entre els gairebé 2000 participants. És per això que t’escric aquest correu, per convidar-te a enviar una llista d’entre 1 i 12 llibres que t’hagin marcat especialment en la teva vida lectora. Poden ser de qualsevol gènere i en qualsevol llengua. L’única condició és que se’n pugui trobar alguna edició avui en dia a les llibreries. Respon abans del 5 de juliol al mail
participa@verbalia.com, encara que només ens diguis un títol, però sisplau no ens en proposis més de dotze.

En principi, seria bo que no repetíssim cap dels llibres que figuraven al Bloc l’any passat, tot i que la votació és absolutament lliure, de manera que no en vetarem cap. És per això que, al final d’aquest correu trobaràs la llista dels llibres que vaig triar l’any passat, seguint més o menys els llibres finalistes del Premi Llibreter d’aquests últims anys.

Finalment, com que t’intueixo juganer, permet-me que et convidi a visitar la pàgina
http://www.rulletra.com, que conté un joc de lletres suscitat per la meva última novel·la “Farsa”.

Gràcies per ajudar-nos a posar la literatura en joc. Esperem rebre aviat la teva llista de preferències.

Una abraçada

Màrius Serra
http://www.mariusserra.cat


LLISTA DE LLIBRES DEL JOC DE SALÓ 2005

- Animals tristos/ Animales tristes, de Jordi Puntí. Empúries/Salamandra.
- Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas. Anagrama.
- Camí de sirga, de Jesús Moncada. La Magrana/Edicions 62.
- Cara d’àngel, de Jordi Coca. Edicions 62.
- El festí de l’amor/ El festín del amor, de Charles Baxter. La Magrana/RBA.
- El fill de l’acordionista/ El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga. Edicions 62/Alfaguara.
- El millor dels móns/ El mejor de los mundos, de Quim Monzó. Quaderns Crema/Anagrama.
- El moliner udolaire/ El molinero aullador, d’Arto Paasilinna. Edicions 62/Anagrama.
- El silenci dels arbres/ El silencio de los árboles, d’Eduard Márquez. Empúries/Alianza.
- Historia universal de Paniceiros, de Xuan Bello. Debate.
- La meitat de l’ànima/ La mitad del alma, de Carme Riera. Proa/Alfaguara.
- La noia de la perla/ La joven de la perla, de Tracy Chevalier. La Magrana/Alfaguara.
- La pell freda/ La piel fría, d’Albert Sànchez Piñol. La Campana/Edhasa.
- La sombra del viento/ L’ombra del vent, de Carlos Ruiz Zafón. Planeta.
- Les ànimes grises/ Almas grises, de Philippe Claudel. La Magrana/Salamandra.
- L’últim amic/ El último amigo, de Tahar Ben Jelloun. Empúries/El Aleph.
- Mentira, d’Enrique de Hériz. Edhasa.
- Pa negre/ Pan negro, d’Emili Teixidor. Destino.
- Rodalies/ Cercanías, de Toni Sala. Edicions 62/El Aleph.
- Societat limitada/ Sociedad limitada, de Ferran Torrent. Columna/Destino.
- Soldados de Salamina/ Soldats de Salamina, de Javier Cercas. Tusquets.
- Tretze campanades/ Trece campanadas, de Suso de Toro. Bromera/Seix Barral.
- L’edat de ferro/ La edad de hierro, de J.M. Coetzee. Edicions 62/Mondadori.
- La pell i la princesa, de Sebastià Alzamora. Destino.
- Càlcul d’estructures, de Joan Margarit. Proa.
- L’Emperador o l’ull del vent/ El Emperador o el ojo del ciclón, de Baltasar Porcel. Planeta.
- Una vida al carrer, de Jordi Ibáñez Fanés. Tusquets.
- El port dels aromes/ El puerto de los aromas, de John Lanchester. Edicions 62/Anagrama.
- Solitud, de Víctor Català. Edicions 62.

21 junio 2006

El detective del alma

Una vez he llegado al ecuador de mi particular periplo por Auster (es decir, después de haber leído, por fin, Brooklyn Follies, y haber releído Oracle Night para el club de lectura de mañana), os dejo aquí un enlace.

Para los que os gusta Auster, os gustará leer en palabras de otro lo que pensáis sobre su literatura. Para los que todavía no habéis caído en la tentación, desvela lo suficiente como para dejarse tentar...

19 junio 2006

Una infinita sucesión de anomalías

El antiguo doctorando y erudito se aclaró la garganta y me pidió licencia para expresar su desacuerdo. No había normas en lo que se refería a escribir, afirmó. Cuando se consideraba la vida de poetas y novelistas, se acababa frente a un absoluto caos, una infinita sucesión de anomalías. Eso se debía al hecho de que escribir era una enfermedad, prosiguió Tom, algo así como una infección o gripe del espíritu que podía atacar a cualquiera en el momento más insospechado. Al joven y al viejo, al fuerte y al débil, al borracho y al sobrio, al cuerdo y al loco. Echa un vistazo a la lista de los gigantes y semigigantes, y descubrirás a escritores que siguieron todo tipo de tendencias sexuales, que asumieron todas las posiciones políticas, que mostraron todas las facetas del espíritu humano: del idealismo más noble a la corrupción más insidiosa. Eran criminales y abogados, espías y médicos, soldados y solteronas, viajeros y enclaustrados. Si no cabía excluir a nadie, ¿qué impedimento había para que un antiguo agente de seguros de vida casi sesentón pasara a engrosar sus filas? ¿Qué ley declaraba que Nathan Glass no se había contagiado de la enfermedad?
Me encogí de hombros.
- Joyce fue autor de tres novelas - explicó Tom -. Balzac escribió noventa. ¿Supone eso una gran diferencia para nosotros?
- Para mí no.
- Kafka escribió su primer relato en una noche. Stendhal escribió La cartuja de Parma en cuarenta y cinco días. Melville escribió Moby Dick en dieciséis meses. Flaubert dedicó cinco años a Madame Bovary. Musil trabajó dieciocho años en El hombre sin atributos y murió antes de acabarlo. ¿Nos importa algo de eso ahora?
La pregunta no parecía exigir respuesta.
- Milton era ciego. Cervantes sólo tenía un brazo. A Christopher Marlowe lo mataron de una puñalada en una reyerta de taberna antes de que cumpliera los treinta. Al parecer, el puñal le atravesó limpiamente un ojo. ¿Qué debemos pensar de eso?
- No sé, Tom. Dímelo tú.
- Nada. Abolutamente nada.
- Me inclino a compartir tu opinión.

(Brooklyn Follies, de Paul Auster)

16 junio 2006

A mares

Paseando por el centro de Barcelona, esperando a mi hermana para comer, se pone a llover a mares, como si alguien se estuviera desquitando de todo este tiempo sin una sola gota. Mentalmente repaso las bibliotecas de la zona, y me refugio en la Francesca Bonnemaison. Una joya, en la que quizá sea mi calle preferida, así que doble motivo para elegirla. Si pasáis por aquí, no dejéis de venir a echarle un vistazo...

15 junio 2006

Dos magos aparecerán en Inglaterra...

No soy una gran lectora "de género", y la fantasía no es una excepción. Ni siquiera he leído El Señor de los Anillos, y no es algo de lo que me jacte: al contrario, ojalá lo hubiera hecho, porque después de haber visto la trilogía de Peter Jackson unas cuantas veces ("Run, you fools!") dudo que me anime algún día a leer los libros de Tolkien.

Sin embargo, había algo en Jonathan Strange y el Señor Norrell que me decía que no podía dejarlo escapar. Hay libros que parecen emitir buenas vibraciones, a pesar de que haya indicios que me lleven a pensar lo contrario. Suelo huir de los supermegabest-sellers, y este parecía destinado a serlo – venía abalado por impresionantes ventas en otros países europeos, aunque aquí al final no ha sido el gran exitazo que quizá los editores esperaban. La publicidad, que hablaba de él como "el Harry Potter para adultos" tampoco me resultaba excesivamente atractiva – y es que tampoco he leído ningún Harry Potter, para qué os voy a engañar.

A pesar de todo, lo compré. Por supuesto, para regalar. Y a partir de ahí, toda una serie de personas a mi alrededor han ido cayendo bajo los encantos de la Susanna Clarke. La verdad es que al comprarlo (la primera vez, para nh), no estaba convencida de que fuera a leerlo (yo, no él; estaba convencida de que él lo devoraría), pero a medida que nh avanzaba en lectura de sus 800 páginas, y me iba haciendo partícipe de fragmentos especialmente sabrosos buscando el equilibrio entre despertar la curiosidad por el contenido sin apagar el deseo de más, me fui convenciendo a mí misma de que esta vez no dejaría que se me adelantara la versión cinematográfica.

La señora Brandy había conocido a Black cuando sir Walter heredó las deudas de su abuelo y ella el negocio de su marido. Cada semana poco más o menos, Stephen le llevaba una o dos guineas para ir saldando la deuda. Por extraño que parezca, con frecuencia la señora Brandy se resistía a aceptar el dinero.
- Oh, señor Black – decía –. Lléveselo. Estoy segura de que sir Walter lo necesita más que yo. La semana pasada el negocio marchó muy bien. Hemos recibido un chocolate especial que la clientela, muy amable, dice que es el mejor que se encuentra en todo Londres, infinitamente superior a cualquier otro chocolate tanto por el sabor como por la textura. Y de toda la ciudad viene la gente a comprarlo. ¿Quiere una tacita, señor Black?

Y sacaba el chocolate especial en una bonita chocolatera de porcelana azul y blanca, le servía una taza y le preguntaba ansiosamente si le gustaba, porque, a pesar de que acudía gente de todo Londres a comprarlo, para convencerse de sus virtudes la señora Brandy necesitaba recabar la opinión semanal de Stephen. Pero sus atenciones no se limitaban a la taza de chocolate, sino que, en general, se mostraba muy solícita respecto a su salud. Si había frío, le preocupaba que no se abrigara lo suficiente; si llovía, temía que se resfriara; si hacía un tiempo seco y caluroso, lo instaba a sentarse junto a una ventana que daba a un pequeño jardín muy verde, para refrescarse.
Cuando él se despedía, ella volvía a hablar de la guinea.
- En cuanto a la próxima semana, señor Black, no sé qué decirle. Quizá la próxima semana me haga mucha falta esa guinea. Los clientes no siempre pagan sus cuentas..., por lo que me permito rogarle que tanga la bondad de volver a traerla el miércoles. El miércoles, a eso de las tres. A las tres estaré libre y tendré preparado el chocolate, ya que usted ha tenido la amabilidad de decir que le gusta mucho.
Mis lectores masculinos se sonreirán al pensar que las mujeres nunca entenderán de negocios, pero las lectoras convendrán conmigo en que la señora Brandy entendía a la perfección el negocio más importante que se llevaba entre manos, que no era otro que el de lograr que Stephen Black se enamorase de ella tanto como ella se había enamorado de él.


"¡Soberbio!" es lo que pensé cuando nh me leyó ese primer fragmento. Cualquier persona que admire el fino sentido del humor de las novelas de Austen o las comedias de Wilde (The Importance of Being Earnest) o Sheridan (The School for Scandal) se derretiría ante el prospecto de leer Jonathan Strange y el Señor Norrell. Y yo me considero una de esas personas.

He tardado unos cuantos meses en caer, pero quería esperar a poderme dedicar en cuerpo y alma a una lectura como esta. Soy, principalmente, lo que podríamos llamar una lectora de transporte público. Hace poco, en una de las sesiones del club de lectura, un compañero comentaba que él también lo era porque no se veía sentado en un butacón con su lamparita y su manta leyendo una novela. No es mi caso: yo sí que me veo, pero el problema es que no tengo tiempo para hacerlo. Una tiene que trabajar, además de ser relativamente pobre y no poder pagar a nadie para que me barra, friegue, prepare la comida, haga la compra, etecé etecé, con lo cual el tiempo que me queda para dedicar a la lectura es el de los trayectos al trabajo o a cualquier otro sitio. No me quejo: es tiempo más que suficiente para leer. Puedo engullir una novela "estándar" (entre 200 y 300 páginas) en una semana con facilidad. Pero acarrear con el tocho de Strange durante dos o tres semanas hubiera sido demasiado para los músculos de mi espalda, bastante cargados ya de por sí tras las horas de trabajo delante del ordenador. ¿Qué mejor que esperar a las vacaciones para, durante unos días, cumplir mi sueño de butacón y lamparita, añadiendo un cojín sobre las piernas para apoyar las 800 páginas del "Harry Potter para adultos"?

A un ritmo de aproximadamente cien páginas por día, me ha durado una semana y media. Durante este tiempo no he vivido en L’Hospitalet de Llobregat, sino en Londres, Yorkshire, Portugal, Venecia y Tierra de Duendes. Me he codeado con ministros, militares, grandes damas de la alta sociedad y, por supuesto, magos. No solo he sido invitada a presenciar el renacimiento de la magia inglesa; mucho más que eso: Susanna Clarke ha creado un mundo en el que me he zambullido con mucho gusto.

¿Un mundo mágico? Sí, claro... un mundo donde los espejos nos pueden llevar por caminos desolados, donde los bosques pueden esconder seres misteriosos y donde vida y muerte no son valores absolutos. Los que buscan magia, la encontrarán. Con sus hechizos y sus encantamientos. Sí, quizá las varitas mágicas y las escobas voladoras no tengan un papel en esta novela, es cierto que la que se obra en las páginas de este libro no es la magia de siempre, pero ése es uno de los méritos de esta novela: reconstruye la historia "mágica" de un país aprovechando el pasado para ubicar los elementos mágicos a los que todos, por tradición, estamos acostumbrados y el presente (el del tiempo de los hechos narrados, que trascurre entre 1806 y 1817) para innovar, para reintroducir la magia de mano de los dos personajes protagonistas y hacerlo de modo acorde con los tiempos: "La magia ha de situarse al mismo nivel que las otras disciplinas".

¿Y los que, como yo, son reacios a la fantasía? El otro mérito de esta novela es conjugar en una misma trama la magia y el realismo. Y no me refiero a otro ejemplo más de "realismo mágico", sino a sumar los dos elementos: por un lado, la magia en todo su esplendor, Merlín incluido, y por otro, el realismo, la voluntad de retratar la sociedad de la época y sus costumbres, de incluir hechos (la batalla de Waterloo), personajes (Wellington, Byron) y escenarios (Londres, Venecia) no tan solo verídicos, sino históricos. La combinación de ambos elementos otorga a la magia un toque de realismo recubierto con una fina capa de crítica social y al realismo un punto de vista nuevo y sorprendente... mágico.

No hay excusa para dejar de leer Jonathan Strange y el Señor Norrell. Si todo lo anterior fuera poco, os encontraréis con una novela redonda donde cada elemento tiene su lugar (aunque al principio no lo parezca y creáis estar dando vueltas por un universo disperso que no lleva a ninguna parte, lo cual puede llegar a despistar) y al final todos acaban encajando milimétricamente, incluso aquellos que parecían no tener su sitio en la trama. Una novela de magia, sí, pero también histórica, de aventuras, realista y romántica, repleta de humor, de intriga, de historias dentro de la historia (¡maravillosas las notas a pie de página!), de sorpresas, de personajes pintorescos y... en fin... de todo lo que alguien a quien le gusten las buenas historias pueda desear...

En serio. No os la perdáis.

12 junio 2006

El salón de nh y sfer












De lo que nh y sfer vieron en el 24 Saló del Còmic de Barcelona, de la gente con la que se encontraron, las exposiciones que visitaron, la mesa redonda a la que asistieron y lo que se compraron.

Desde hace unos años nuestra estrategia el día que dedicamos a ir al Saló es comer pronto para poder estar allí cuanto antes. Así lo hicimos esta vez también, así que llegamos al recinto ferial sobre las tres de la tarde (foto 1). ¿Ventajas? Poder dar un primer paseo por los estands tranquilamente (la mitad de la gente está comiendo, así que puedes acercarte a los mostradores para ver lo que tienen expuesto), para luego, con la avalancha que se produce a eso de las cinco de la tarde, escaparnos a por firmas o a ver las exposiones, que suele ser la zona más tranquila.

Nada especialmente destacable con respecto al año pasado en la zona de estands. Eché de menos que Sins Entido no tuviera uno propio y lo estuviera compartiendo con Arkham, cosa que no les ha permitido traer tanto material como el año pasado. También me decepcionó el estand de La Universal. Es una de mis librerías favoritas, junto con Arkham, pero este año no les compré nada porque no tenían nada de lo que sabía de antemano que iba a comprar, así que tiré de los estands de las editoriales. Todavía no me explico como es que Magic Boy, siendo novedad, solo lo vi en el estand de Dolmen... y lo mismo pasó con Más Malas Ventas, que sólo lo vi en el estand de una librería y en el de Astiberri, donde acabé comprándolo y donde le echamos una foto a Juan Berrio (foto 2), que firmaba su Aritmética Ilustrada al lado de Jali y su Plexiglas.

En fin... a las seis y media empezaba a firmar Guy Delisle, uno de los íbamos a buscar seguro (Pyongyang era una de las compras seguras de nh), pero nos fuimos para la zona de autores antes, y así poder ver a Phoebe Gloeckner. Como no había excesiva gente, y a pesar de no haber comprado Vida de una niña (es lo que tiene que las bibliotecas tengan cada vez más cómics), nos pusimos en la minicola para nos firmara. A los pocos minutos, mientras Phoebe hablaba con la chica que teníamos delante (que le estaba enseñando unos dibujos im-presionantes), nos dimos cuenta de que, o nos firmaba en la camiseta, o nos quedábamos sin firma, porque no llevábamos ni una miserable libreta para que estampara algo. Nh salió corriendo y volvió con un folio del concurso de cómic de la Joso. Phoebe no hacía dibujos, sino cartas personalizadas, así que tras un breve cuestionario y la consiguiente foto (de ella a nosotros: foto 3) nos escribió nuestra carta (fotos 4 y 5).

Pasamos entonces a hacer cola para Monsieur Delisle (fotos 7 y 8). Éramos los únicos, lo cual no hubiera sido tan grave sino fuera porque al lado teníamos la cola de Bill Sienkiewicz, que llegaba hasta una de las salidas de emergencia del pabellón. Delisle llegó un pelín tarde, y con cara de haber estado toda la noche de farra. Sienkiewicz (foto 6) llevaba unas gafas con la pegatina en la que pone la graduación todavía puesta (¿?).

De camino a las exposiciones le robamos el alma a Berberian (foto 9). Estuvimos buscando el Diario de un álbum para que nos lo firmara, pero no lo encontramos, así que el año que venga Dupuy seremos más previsores y lo habremos comprado con antelación. Las exposiciones en las que más nos paramos fueron las de Miguelanxo Prado (foto 10) y V de Vendetta (foto 11).

Por último, con las piernas pidiendo a gritos un descanso, decidimos irnos a la Sala de Actos para asistir a la mesa redonda "Mujeres de cómic". Llegamos un poco pronto y a nh se le salieron los ojos de las órbitos cuando vio que en la previa, "Cómics continentales y transatlánticos", estaba Dave Gibbons, dibujantes de Watchmen, así que nos apostamos en la puerta de la entrada a la sala y esperamos a que saliera para pedirle si podíamos hacerle una foto. Ahí está, nh abrazadito al grande (foto 12). Como siempre, las cosas importantes quedaron sin decirse, pero ya lo hizo una chica que estaba a nuestro lado comunicándole a Gibbons que para ella Watchmen era al mundo del cómic lo que Centauros del Desierto al mundo del cine. Sinceramente, espero no hacerme famosa jamás en la vida: no sabría qué decir a cosas como esa...

En fin, que ahí estaban, de izquierda a derecha, Laura Pérez Vernetti, Mar Calpena (periodista), Phoebe again, el traductor/intérprete (el verdadero protagonista de la sesión, by the way) y Jill Thompson (foto 13, de izquierda a derecha). Mar Calpena excusó la ausencia de Purita Campos, que también debería haber estado pero se había sentido indispuesta después de tres horas firmando y se había retirado a descansar. Resumiendo: todas estaban un poco hartas de que se las invitara a mesas redondas del tipo "Mujeres y cómic" cuando no tienen nada más en común que el hecho de ser mujeres (Jill comentó que no veía ninguna mesa redonda de autores negros de cómic o autores de cómic en silla de ruedas) y esperaban que poco a poco empezaran a considerarlas no como algo excepcional, aparte, casi un gueto, sino en un mismo plano que a los hombres, como personas y como artistas. Por supuesto, se habló de otras cosas: las tetas de las superheroínas (de esto no os pongo ningún enlace: buscadlo vosotros solitos) y el gran símbolo fálico de la Torre Agbar, los sofás de cuero negro y apliques metálicos, las mujeres que realizan cómics con contenido sexual y cómo esquivar los zarpazos de los editores, Robert Crumb y su jeta, chafardeando los cuadernos de dibujo de Phoebe, lo mucho que les gusta a las dos americanas el manga japonés "Uzumaki" (habrá que leerlo... la película daba más risa que miedo)... pero de todo ello, me quedo con la reivindicación de más arriba.

Nos echaron a las nueve, para descanso del pobre chaval encargado de traducir/interpretar (en el sentido de dramatizar: solo le faltó imitar las voces para que los presentes que no entendían inglés supieran de quién eran las palabras que estaba traduciendo) los diálogos entre Phoebe y Jill. Para casa a hacer recuento de compras, que queda tal que así:

- Magic Boy, de James Kochalka.
- Buen tiempo, de Joe Matt.
- Sonámbulo y otras historias, de Adrian Tomine.
- Pobre cabrón, de Joe Matt.
- El caminante, de Jiro Taniguchi.
- Psiconautas, de Alberto Vázquez.
- Pyongyang, de Guy Delisle.
- El retorno a la tierra (I) La vida auténtica, de Jean-Yves Ferri y Manu Larcenet.
- Más Malas Ventas, de Alex Robinson.


Por último, quiero que quede por escrito que la mayoría de los cómics me los compré yo porque nh se gastó casi todo su presupuesto en el pack de la primera temporada de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex. Me metería con él por eso si no fuera porque yo también tengo ganas de ver a qué tanto misterio con el dichoso smiley man.

En fin... eso fue todo... ¡hasta el año que viene!

10 junio 2006

Preludio




La primera adquisición. ¡Esta tarde, más!

08 junio 2006

Puente aéreo

Los que vivís en Madrid, no dejéis de pasar por la Feria del Libro.
Los que vivís en Barcelona, no os perdáis el Salón del Cómic.

¡Qué gran fin de semana se avecina!

07 junio 2006

Qué gran invento...

Juanjo Sáez, para el especial 10º aniversario de la revista Qué Leer.

06 junio 2006

Ser bibliófilo

La bibliofilia, como usualmente se entiende, hace referencia a tener ejemplares raros o curiosos, de tirajes cortos y precio elevado. Pero bibliofilia, como su nombre indica, significa simplemente (y ya es mucho) amor a los libros. El coleccionismo es otra cosa. Si hemos llegado a dotarnos de una biblioteca personal es porque quisiéramos tener a mano cuantos más libros mejor, por si se tercia algún día leerlos. Pero acumularlos no es lo importante.

A uno le fascinan los libros. Aunque, antes que un bibliófilo en el sentido clásico, uno se considera un bibliófago, un devorador de libros. Y, antes que un coleccionista, un lector, un curioso en deseo de comunicación permanente con gentes que han destilado conocimiento de su experiencia humana. Uno tiene algunos miles de libros, eso sí, y sueña en poderles dedicar un día el tiempo y el espacio que se merecen.

Uno se siente antes un bibliófilo – en el sentido de un amante de los libros, un apasionado de los libros – que propiamente un coleccionista. Hacer colección de algo – sean libros, sellos o lo que sea – pide la convicción de que hay una totalidad perfectamente definida de algo cuyos vacíos pueden irse completando con tenacidad y paciencia. Un coleccionista tiene, como el que hace crucigramas, una idea acabada de algo. Y querría poder cerrar el álbum algún día.

Uno no tiene esta obsesión por poseer nada idealmente preestablecido. Creo que la sorpresa y el misterio desmienten cualquier pretensión humana de querer cuadrar la realidad como sea. Coleccionar tiene mucho que ver con recolecta y con rastrillo, pero sus motores son la exploración y la búsqueda. Un bibliófilo suele ser un aventurero, un cazador de piezas de ocasión, alguien que se siente feliz en compañía de sus trofeos.

Buena parte de nuestros libros nos han llegado por azar. Pero cada libro incorporado tiene su historia. Nuestra biblioteca se ha ido formando por aluvión, pero su razón de ser ha sido siempre la lectura. Tenemos una biblioteca, no muchos libros. Hay bibliotecas que son simples almacenes de libros viejos, sin otro interés que la cantidad. Para crear una biblioteca es necesario estudiar y conocer libros, leer catálogos de subastas o de librerías anticuarias, estar siempre atento a la oferta.

Nunca se sabe en donde puede saltar la liebre. Éste es el gran placer del rebuscador entre libros de lance. Cuando uno encuentra algo de interés, descarga también adrenalina. Es por esta emoción oculta que solemos buscar, por aquí y por allá, entre libros muchas veces desastrados. Crearse una biblioteca de libro antiguo de un cierto nivel requiere mucha suerte, mucho tiempo y, según cómo, mucho dinero. Una vez agrupados, los libros parecen formar una hermandad con vida propia, o dotada de coherencia. Otras no.

El libro ejerce sobre los bibliófilos una fascinación multiforme, que va mucho más allá de la simple lectura o de la rareza del ejemplar. Un libro también se mira, se palpa, se huele, se ausculta. Los bibliófilos experimentamos cierta atracción física por el libro, por el libro como objeto, y hasta como objeto de arte. Apreciamos su calidad como proyecto gráfico, su tipografía, su diseño, la encuadernación, el papel, la tinta.

Uno se siente bibliófilo. O, más exactamente: bibliómano. A veces pienso que no soy yo el que tengo libros, sino que son los libros los que me tienen a mí.


("Ser bibliófilo", de Oriol Pi de Cabanyes, periodista, profesor y escritor, entre otras cosas. Publicado en La Vanguardia el 10/05/2006)

03 junio 2006

02 junio 2006

¿Fútbol o lectura?

"No vale la pena el voluntarismo, es inútil, leer siempre fue y siempre será cosa de una minoría. No vamos a exigir a todo el mundo la pasión por la lectura. [...] Mal andan las cosas si resulta necesario estimular la lectura, porque nadie necesita estimular el fútbol."

(José Saramago, en un debate en Lisboa, según Clarín)

01 junio 2006

Exposiciones virtuales

No es lo mismo, pero hay que reconocer que gracias así muchas más personas podrán verlas...

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Llegim, que estuvo ubicada en Palau Moja de Barcelona durante un tiempo, ahora puede visitarse también virtualmente. Organizada en seis áreas (Qui? Què? Com? Per què? On? i Quan?) reflexiona sobre la lectura y los lectores. Os recomiendo que le echéis un vistazo a la selección de citas sobre el tema, que podéis descargar en pdf aquí.

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Un viatge ple de veus es la otra exposición de hoy, y tiene por tema la literatura y el viaje. Se podrá visitar, a partir de hoy que la inauguran, en la Biblioteca Can Peixauet de Santa Coloma.

"Jo sóc allò que he llegit i allò que estic disposat a llegir. De la mateixa manera que n'hi ha que defensen que som allò que mengem, som més encara el que llegim." (Jaume Cabré)